Los volúmenes de materiales son enormes: por cada kilómetro de vía renovado (con una distancia entre traviesas de 0,60 m), se tienen que retirar y transportar unas 1.667 traviesas y suministrar otras tantas nuevas. Las traviesas de madera viejas a desmontar pesan entre 100 y 150 kg, mientras que las nuevas traviesas de hormigón pesan más de 300 kg.
Para evitar parones en la obra, los materiales deben estar disponibles en el momento y en el lugar oportunos. Una logística de materiales optimizada, realizada preferiblemente sobre la propia vía en construcción, puede ahorrar tiempo y dinero. Además, la manipulación de los materiales, especialmente de los carriles, debe ser cuidadosa, ya que el tratamiento tecnológicamente correcto de los nuevos componentes influye considerablemente en su calidad a largo plazo.
Transporte de traviesas
El tren de carga se elige principalmente en función del tipo de traviesas y de las diferentes especificaciones internacionales al respecto.
Los vagones de transporte de traviesas con carriles integrados permiten a las grúas pórtico transportar las traviesas hasta la máquina de renovación de vía.
Optimizando el flujo de materiales, se consigue reducir los costes totales de la obra. Los viajes individuales con trenes dedicados exclusivamente al transporte de traviesas y carriles son, en todos los aspectos, más eficientes desde el punto de vista de la logística de recursos que los transportes por camión.